Poema
Perdedores
Nosotros, ¿perdedores?
Tal vez.
Hemos vivido demasiado
como para salir ilesos.
Hemos perdido, sí.
Personas.
Nombres que aún duelen al decirse.
Miradas que ya no vuelven.
Dejamos atrás
dolor acumulado,
soledades sin testigos,
la desidia
y este desierto
que aprendimos a llamar camino.
¿Perdedores?
No.
Porque la esperanza
no estaba en vencer, sino en resistir.
Estaba en seguir andando
cuando era más fácil parecerse a ellos.
La esperanza era no ser como ellos.
Quizá eso nos separe.
Quizá —solo quizá—
ganemos precisamente
en todo lo que perdimos.
Y aunque sangremos memoria,
aunque carguemos ausencia,
no somos perdedores por eso.
Somos los que no se rindieron
al simple precio de ganar.