Poema

Orugas...

· Bala Perdida

 

Procesión interminable

de orugas luminosas.

Cada amanecer reptan

hacia la gran ciudad.

 

Capullos de humo,

no crisálidas:

vientres de metal

que incuban la nada.

 

Tejen sus nidos

en venas de asfalto,

se arrastran por carreteras

que no llevan a ningún cielo.

 

Sueñan con volar algún día,

o con no soñar en absoluto.

 

Orugas dóciles,

gusanos brillantes,

filas perfectas de obediencia

con intermitente.

 

Nos recuerdan

a las mariposas que nunca fuimos,

a las alas que cambiamos

por horarios y gasolina.

 

Colas eternas,

kilómetros de resignación,

luces, neones y bocinas

como un rezo mecánico

cada mañana.

 

Capullos cerrados.

Nunca son crisálidas.

Nunca vuelan.

Orugas… gusanos.




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