Poema
A brasa lenta
A brasa lenta
La vida no grita, susurra.
Se arrastra a veces como río cansado,
otras, corre como niño sin miedo
bajo la lluvia.
No pide permiso, ni da explicaciones.
Te despierta con una herida o una canción
y tú decides cuál duele más.
Hay días que son sólo aire,
otros que pesan como siglos.
Y sin embargo, seguimos
-como si supiéramos algo,
como si no supiéramos nada-.
Amamos con torpeza,
perdonamos con orgullo,
y nos rompemos sin saber por qué
o por quién.
Pero ahí está:
esa brasa lenta, la vida,
esperando que la soples
o que la abraces
antes de que el viento decida lo contrario.